Viaje

miércoles, julio 28, 2010

El viaje al cielo
requiere de dos personas;
no necesita un capitán ni tripulación
sólo un bouquet de besos
y un buqué de conciencia.

[Letanía de las horas sin vernos
cruce de montañas con valles certeros;
mágica dependencia del sol y sus rayos eternos
hacen de ese conteo sólo parte del camino]

Se tiene una escala forzosa
en las nubes de algún pintor,
en los colores de alguna de tus miradas
en el sonido de tus pasos al andar.

Se oscurece la tarde
para dar paso a la noche de los sentidos;
todos, o sea, ambos, reunidos al fogón
que no es más que nuestros corazones
crujiendo al son del calor.

Y la llave de la máscara de oxígeno
es una delicada pieza de felicidad;
sin ella, no existe aire
con ella, no existe nadie más que los dos.

Encontrar paisajes nuevos
pintados por Dios, perfeccionados por la circunstancia;
son aventuras de ida sin vuelta,
son como vestigios en el viento...
[van más allá de quién pueda respirar]

La música
son las palabras que repites en mi oído
los sonidos que salen de ti.

La luz
no es más que la oscuridad que envuelve el misterio
de esperar un nuevo día en las alas de un vuelo
que no tiene destino
[es como volar sin preocuparse de las alas
que esas, esas las ponemos los dos]

Sin destino
el viaje al cielo no es más que un recorrido
que de la mano vamos tomando de a poco;
sin prisas porque no existe el tiempo
apresuradamente porque existe el amanecer
sin contratiempos porque sólo somos los dos
paranóicos porque la mirada está ocupada
sin soles porque contigo no necesitamos más
con lunas porque reflejan lo que mis ojos no alcanzan a ver.

Y si algunas palabras faltan
para describir el viaje al cielo
en todos los idiomas se pronuncia
un Te amo silenciado por el calor de la primavera
que actua de invierno antes de perder poco a poco
[la cordura].

Y es que si no fuera por el libre albedrío
mis manos seguirían atadas a mi cuerpo
[sin poder descubrir más...]

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